El pesebrismo, costumbre navideña iniciada por San Francisco de Asís en el siglo XII, es un arte efímero - cada año se debe destruir el pesebre y rehacerlo al año siguiente- aunque está muy arraigado a las vivencias religiosas del pueblo catalán. El Museo de la Vida Rural expone un conjunto de dioramas realizados por las agrupaciones pesebristas más prestigiosas de Cataluña. Es un homenaje a los hombres y a las mujeres que cada Navidad construyen estos monumentos a la fe cristiana.